El ríe, ella tiembla. Él habla, ella sonríe. Él la mira fijamente, y con su miraba le promete el mundo en una fuente, ella le cree. Ella sale de aquel lugar con una sonrisa dibujada en la frente, con el corazón palpitando fuertemente, camina a su casa, sola mientras analiza lo que conversaron hace media hora, no nota que él debiera estar acompañándola ahora. Está asustada, lo sabe, la noche está oscura, no puede ver más allá de media cuadra, no sabe que le espera, acelera el paso y afirma su cartera… No más de quince minutos la separaban de su casa y pronto llega a la misma, con el corazón en una mano y la alegría al borde del desenfreno, en sus ojos se percibe la locura, en el rubor de sus mejillas la emoción, en su expresión fácil, el irracional e inútil amor. Y entonces todos lo notan, y saben que algo saldrá mal, pero la dejan soñar…
Hoy es un día importante en la vida de él, y luego de su ceremonia piensa salir a celebrar, quizás, alguien especial. ¿Quien será? Él esta seguro de que la mujer que esta noche especial lo debe acompañar, debe ser alguien que le entregue un cariño incondicional, alguien con quien se sienta en libertad, su clase de mujer ideal, y no… no la encuentra en ningún lugar, después de mucho pensar a una amiga decide llamar…
Ella hoy está en su casa, imaginándolo hablar, mirando sus fotos, una y otra vez sin parar, él se ha convertido en alguien muy especial, se ha convertido en el dueño de sus noches, en la inspiración de sus poesías, ya son las 12, y es hora de irse a acostar, la mañana siguiente debía de estudiar.
Transcurren los meses y ella no cesa de imaginar, él continúa su vida, como todos los demás, no imagina que por su causa ella suele suspirar, no sospecha que a una cuadra, se encuentra la locura más dulce, el amor más incondicional. No tiene idea de que como ella jamás nadie lo amará, no aprovecha la oportunidad, ni siquiera se detiene a mirar. ¡Pero él no era tonto! Después de un par de años, era cada vez más notorio, y no lo podía ignorar: ella le hablaba de una manera especial, no podían brillar tanto sus ojos al estar con alguien más, el lo imaginaba y le empezó a gustar. Era menor, pero aparentaba más, él sabía que era una niña empezando a madurar, pero algo de ella le atraía y no podía descifrar que era en realidad. ¡Se demoró mucho en adivinar! ¿Qué ocurrió? Como muchas otras mujeres ella se aburrió, y cuando él al fin pudo abrir los ojos y comprobar que no había otra opción, que lo que ella sentía era realmente amor, cuándo quiso voltear y reconocer que algo comenzaba a despertar, ya era demasiado tarde, ella caminaba hacia otra parte, y no habría vuelta atrás. Deberías haber reaccionado mucho antes…
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